El costo del taller que nadie descuenta
En la mayoría de las automotoras el taller funciona como un mundo aparte. Entra la unidad, se hacen los trabajos, se paga la mano de obra y los repuestos, y ese gasto cae en la bolsa general del mes. Cuando el auto se vende, la ganancia se calcula sobre la diferencia entre lo que se pagó y lo que se cobró — y la preparación no aparece por ningún lado.
El resultado es una rentabilidad que se ve mejor de lo que es. Unidades que parecían dejar un margen sano terminan dejando la mitad después de chapa, pintura y un juego de cubiertas. Y como el número nunca se cierra por unidad, tampoco se aprende: se vuelve a comprar el mismo tipo de auto que la vez pasada dio pérdida.
Cómo funcionan las órdenes de trabajo en AOS
La orden de trabajo se abre desde la ficha del vehículo, no desde un módulo aislado. Adentro cargás los trabajos a realizar, los repuestos con su costo y la mano de obra, y la orden va cambiando de estado hasta que se cierra.
Al cerrarse, ese costo queda imputado a la unidad. Cuando esa unidad se vende, el sistema ya sabe cuánto costó dejarla en condiciones y la rentabilidad sale sola.
- Orden de trabajo abierta desde la ficha del vehículo, con su historial
- Repuestos y mano de obra con costo, por trabajo
- Estados de la orden, para saber qué unidades están frenadas en taller
- Costo total imputado a la unidad y descontado de la ganancia de la venta
- Agenda para planificar los ingresos a taller
Taller y stock son el mismo problema
Una unidad en taller no está disponible para vender, pero en la planilla figura igual que las demás. Eso es lo que produce la escena clásica: el vendedor promete entrega para el jueves sobre un auto que está esperando un repuesto hace dos semanas.
Con el taller dentro del sistema, el estado de la unidad lo sabe todo el mundo al mismo tiempo. La ficha del vehículo muestra si está en preparación, la tienda online no la publica como disponible, y quien atiende la consulta sabe qué puede prometer.
Posventa y trabajos a terceros
El mismo módulo sirve para los trabajos que hacés a clientes que no compraron el auto con vos. La orden se asocia al cliente en lugar de a una unidad de tu stock, y queda en su historial junto con lo demás: qué se le hizo, cuándo y cuánto se cobró.
Con el tiempo eso deja de ser un registro y pasa a ser una base: sabés a quién llamar cuando toca un service, y sabés qué autos vendidos por vos siguen volviendo.
Cuando el taller es un negocio en sí mismo: integración con WOMS
El módulo de taller de AOS está pensado desde la automotora. Existe para que el costo de dejar una unidad en condiciones aparezca donde tiene que aparecer —en la ganancia de esa venta— y para que nadie prometa una entrega sobre un auto que está esperando un repuesto. Con eso alcanza cuando el taller trabaja sobre tu propio stock y, cada tanto, para un cliente.
Si tu taller factura por su cuenta, la cosa cambia. Ahí entran cosas que un DMS no tiene por qué resolver: presupuestos para aseguradoras, stock de repuestos con cuentas corrientes de proveedores, facturación electrónica, agenda de turnos con recordatorios, seguimiento del trabajo por mecánico. Para eso tenemos WOMS, nuestro sistema para talleres mecánicos y de chapa y pintura.
Los dos son nuestros, así que se integran: el vehículo y el cliente viajan de AOS a WOMS sin cargarse dos veces, la orden se trabaja allá con todo lo que el taller necesita, y el costo vuelve imputado a la unidad en AOS. No es algo que tengas que decidir ahora — si tu taller crece hasta ahí, lo armamos con vos.
- AOS para el taller que prepara tu propio stock
- WOMS para el taller que factura a terceros, aseguradoras y chapa y pintura
- El vehículo y el cliente se cargan una sola vez
- El costo de la reparación vuelve a la ficha del vehículo en AOS